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Calixto visto por Rolando Ochoa



“‘Mijo’, si te vas a dedicar a la música tienes que tener presente que por muy bueno que seas, por muchos logros que alcances, nunca vas a tener contento a todo el mundo, así que como los mulos y caballos (los de los carromulas) lo mejor es no mirar para los lados, siempre para el frente, echar para adelante”.






Esa sentencia a manera de consejo que en distintas ocasiones el maestro Calixto Antonio Ochoa Campos (q.e.p.d.) le expresó a su hijo Rolando Ochoa Tardeau, fue fundamental para el desarrollo y crecimiento personal de quien hoy la crítica considera el artista integral: acordeonero, compositor, arreglista, productor, empresario y hasta cantante.

Ser hijo de un ‘monstruo’, de un fenómeno de la música vallenata como Calixto Ochoa es todo un reto para quien pretenda seguir la misma senda que trazó ese gran exponente de nuestro folclor, pero pese a ello, sin dejar de desconocer la influencia personal y musical que ha ejercido su padre, Rolando no se dejó arropar por la sombra de la fama que siempre rodea al ‘Negro Cali’, y poco a poco cimienta su nombre en los altares del género en referencia.

El maestro Calixto Ochoa, compositor, acordeonero, cantante, arreglista, oriundo del corregimiento de Valencia de Jesús (Valledupar-Cesar), pero quien vivió desde su juventud en Sincelejo, es el artista a quien la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar le rindió homenaje en su 45 edición, que se llevó a acabo del 26 al 30 de abril de 2012.

“Es más que merecido para un Maestro que dejó sus años, sus fuerzas en pro del folclor, no solo vallenato, sino en los distintos ritmos caribeños, de los cuales nos dejó un legado invaluable; el mismo pueblo pidió a gritos ese homenaje, del cual lo que más me satisfizo fue que se lo hicieron en vida, como debe ser”, expresa Rolando.

El Festival de 2005 en el denominado ‘Homenaje a Seis Grandes de la Música Vallenata: Rafael Escalona, Leandro Díaz, Tobías Enrique Pumarejo, Emiliano Zuleta Baquero, Adolfo Pacheco y Calixto Ochoa’, también le rindió tributo a ‘Cali’, “pero el de 2012 fue diferente, porque el reconocimiento para mi papá fue para él solo, como el artista integral que el mundo conoció”.



Calixto desde la óptica de Rolando



Para Rolando, “como persona, Calixto Ochoa fue el ser más noble que he conocido, sencillo, humilde, pueblerino, a quien los logros no le subieron los humos, no le prestó atención a las clases sociales; sabía que era un excelente artista, exitoso, pero su espíritu fue el de la gente del campo; por eso la constante reciprocidad del cariño que recibió del pueblo, lo que consideraba como el premio más grande a su trabajo”.

Como compositor, acordeonero, cantante, arreglista, amigo, y padre fue un hombre único, el Calixto de su tierra, el que nunca renunció a dejar de ser campesino.

Con un superlativo califica lo que sentía ser hijo del compositor más prolijo del folclor vallenato y caribeño (más de mil canciones grabadas), “ufff, me siento orgullosísimo de mi papá, definitivamente él marcó mi vida, por el solo hecho de ser su hijo las puertas se me abren, sé que es un compromiso grande, una responsabilidad triple de mantener su nombre, sé que tengo que demostrar mi talento, presentar lo mío, porque los críticos del vallenato no me van a perdonar la mínima falla; para nada me preocupa que me presenten o me llamen como ‘El Hijo de Calixto’, quien quiera reconocer mi trabajo, pues que lo haga”.

El sentimiento de heredero agradecido lo llena cuando expresa que Calixto es insuperable, porque creó una historia imborrable en nuestro folclor, “soy consciente que como hijo, pese a su enorme legado musical, me toca marcar otra historia, crear otra línea que en lo infinito haga sentir orgulloso, que no lo defraude”.

Dice que se identifica con la nota llena, pesada, ordenada de ‘El Negro Cali’, le aprendió las pisadas, la forma de arreglar, “pero después me fui por la ruta de Juancho Rois, con Silvestre me tocó seguir la línea de Alvarito López, con la mezcla de lo mío, creo que dio un resultado interesante”.

En todas las facetas admira a su padre, “fue un excelente compositor, un excelente acordeonero, un excelente cantante, y precisamente por eso hoy lo recuerdan tanto”.

Confiesa que a su padre le aprendió todo…la disciplina, la lucha por conseguir los objetivos, a no quedarse en el intento cuando no le salen las cosas, a que no hay imposibles sino retos por cumplir… le aprendió a luchar por conseguir lo que quería y jamás a desistir.

‘El Negro Cali’ no lo enseñó a tocar acordeón pero le marcó la hoja de la ruta cuando le daba casetes para que se aprendiera algunos pases, ¡tú puedes solo!, ¡esfuérzate!, le decía, palabras que Rolando nunca olvida porque asegura que gracias a esas frases no se considera un acordeonero ‘mecánico’ de los que pululan hoy, quienes tienen que aprenderse una canción para luego tocarla en vivo, en vez de ello cultivó la virtud de interpretarla de una sin sabérsela; en pocas líneas el gran legado de su padre radicó en que en la vida no todo tiene que ser ‘mascao’, hay que lucharla…

Otro de los recuerdos que siempre mantiene presente de ‘Cali’ es que como padre nunca se opuso a que tocara acordeón, “ajá, y ¿qué te gustaría estudiar”?, le preguntó cuando Rolando se graduó de bachiller en 1997 en Cartagena , la respuesta fue corta y contundente, “quiero ser músico, ayúdeme en eso”.

Por los lados de la composición, Rolando reconoce que en las temáticas que utiliza en las canciones jocosas se parece un poco a Calixto, pero en las de corte romántico trata de abrirse a otro estilo, “la forma de componer de mi papá es con mucha dosis de picardía, burla, humor; y no todos los cantantes se le miden a grabarlas; la manera sabrosa de inspirarme es toda herencia de mi papá”.

Rolando dice que en agradecimiento a todo lo que significa para él ‘El Negro Cali’, con el respaldo de Discos Fuentes, en 1999 grabó el álbum ‘El legado de Calixto’, en el cual interpreta el acordeón y canta 16 canciones de la inspiración de su padre, entre ellas ‘Los sabanales’, ‘charanga campesina’, ‘Diana’, ‘’Reina del espacio’, ‘La medallita’, ‘Palomita volantona’, ‘Playas marinas’ y ‘Pirulino’.

En el 2011 un grupo de amigos produjo un Cd denominado ‘Homenaje a Calixto’, en el cual Rolando interpreta 12 canciones de ‘El Maestro’, acompañado, entre otros, por las voces de Silvestre Dangond (‘La compañerita’ y ‘La llanerita’), Martín Elías (‘La voz del pueblo’), Peter Manjarrez (‘Irene’), Farid Ortiz (‘Chispitas de oro’), Jean Carlos Centeno (‘Palabra sagrada’), ‘El Churo’ Díaz (‘El niño inteligente’), Ernesto Mendoza (‘Hombre enamorado’) y el propio Rolando (‘La escuela del poder’)

Recientemente, en diciembre de 2015 nos entregó el cd ‘Homenaje a Calixto Ochoa, la Leyenda’, en el que aparecen 21 canciones de la autoría del Maestro, con el acordeón de R8 y las voces de los grandes del vallenato: ‘Listo Calixto’ (Silvestre Dangond y Pepito Gutiérrez), ‘Fiesta en Animalandia’ (Martín Elías y R8), ‘Corazón Alegre’ y ‘La Última Canción (Martín Elías), ‘La Muerte de Marily’ (Poncho Zuleta), ‘Gavilán Castigador’ (Jorge Oñate), ‘Los Altares de Valencia’ (Iván Villazón), ‘El parquecito’ (Orlando Liñán), ‘Guayabo eterno’ y ‘Sueño triste’ (El Churo Díaz), ‘Amorcito Consentido’ (El Mono Zabaleta y Luis Mario Oñate)

“En mi primer Cd, en 1998 con Diomedes Dionisio, incluimos la canción inédita ‘Linda flor’, que hasta ahora es la única que le he grabado a mi papá; luego, en el 2002 llevamos al cd, ‘Mosaico Corralero’ que contiene fragmentos de ‘Charanga campesina’, ‘La empanadita’ y ‘La Ñata Maluca’, mientras que con Martín Elías grabamos ‘No le hagas caso’ (2007), ‘Tengo que tengo’ (2009), en tanto que con Silvestre pegamos ‘El Hit’ (2013) ”

Por los lados del Festival de la Leyenda Vallenata (Calixto fue Rey en la categoría profesional en 1970), Rolando dice que no aspira a participar como acordeonero, “creo que ya quemé esta etapa, me considero un participante frustrado, competí seis veces en la categoría de acordeoneros aficionados, adonde solo llegué a semifinales; no pienso volver porque se requiere mucha paciencia, mucha dedicación, de pronto cuando sienta de corazón volver, lo haría, porque es un orgullo ser Rey Vallenato; en canción inédita sí me gustaría participar. Aclaro que me encanta ver, seguir al Festival, no me pierdo uno”.

Con respecto a la separación del cantante Martín Elías y luego la unión con Silvestre Dangond, asegura que en ese momento recibió el respaldo total de Calixto, “todo lo que tú haces sé que es por tu bien, sé la clase de hijo que tengo, después que des buenos pasos, asume tus retos, dale pa’ lante, no tengas miedo, vas a encontrar personas que no estarán de acuerdo con lo que haces, pero ese es el mundo y tú no lo vas a cambiar”.

Las paradojas de la vida no se escapan en la historia musical de estos dos colosos, puesto que el destino cruzado les trazó la curiosidad de que mientras Calixto, quien nació en Valencia de Jesús (Valledupar) el 14 de agosto de 1934, se marchó para Sincelejo, donde vivió hasta su muerte el pasado 18 de noviembre; Rolando, quien nació en Sincelejo el 27 de julio de 1977, se vino para Valledupar, donde vive y se desarrolla como artista, “es la ley de la vida, Dios lo dispuso así”.

Un poco de Rolando

Rolando Ochoa es bachiller del colegio Comfenalco de Cartagena, actualmente vive en el conjunto residencial ‘María Isabella’ de Valledupar, con su esposa Juliana Ortiz y sus hijos José Daniel (10 años), Jesús David (7) y María Celeste (3); en ese hogar los acompañan su madre, Nubia Tardeau Núñez, y sus hermanas Jakeline y Adonais Ochoa Tardeau. R8 ha grabado 18 álbumes musicales: cuatro con Diomedes Dionisio (1998-2002), dos con Ernesto Mendoza (2003 y 2004), uno con Jorge Mario Peña (2006), cinco con Martín Elías (2007-2011 y 2015), uno con Silvestre Dangond (2013), uno con El Mono Zabaleta (2014); cuatro cd especiales: ‘El legado de Calixto’ (1999) , ‘Calixto Ochoa, una leyenda hecha canción’ (2011), ‘Rolando Ochoa canta sus canciones’ (2011) y ‘Homenaje a Calixto Ochoa, la Leyenda’ (2015), “pero uno de mis máximos orgullos fue grabar en el 2013 , en el cd ‘La vida del artista’, dos canciones con la voz de Diomedes Díaz: ‘No llores mama’ y ‘ Aquí está lo tuyo’, ésta última de mi inspiración, fue un sueño hecho realidad, aunque en el 2010 había grabado el ‘Mosaico Ya Viene amaneciendo y Las cajas’, con las voces de ‘El Cacique’ y Martín Elías”.

La vida musical de Rolando arrancó con ‘Los Múltiples’ de Sincelejo’, grupo que dirigía Zico Berrío y con quien grabó su primera producción; luego estuvo con Los Corraleros de Majagual (1997); ya consagrado acompañó en vivo a Rafael Santos (2004) y a Osmar Pérez (2005)

La primera canción que le grabaron fue el paseo ‘Era un sueño’, ese honor lo tuvieron en el 2001, Gaby García y William Torres (Vallenato de América), en el cd ‘Para siempre’; ese mismo año, Iván Villazón y Saul Lallemand en su álbum ‘Póngale la Firma’ incluyeron la obra ‘Las cosas de la vida’, que se constituyó en el despegue de R8 como autor.

“Vivo agradecido con mucha gente, Lisandro Ortiz, quien me acogió en Valledupar; Emilio Oviedo, por ayudarme en mis comienzos, fue a Sincelejo a buscarle un acordeonero a Diomedes Dionisio, y creyó en mí talento; y otras tantas personas quienes me aconsejan todos los días”.



Por: Agustín Bustamante Ternera
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